sábado, junio 28, 2008

...sin brújula

Aparte de creer ciegamente en lo que nunca he creído no ha pasado nada nuevo, sólo decidí echarme la soga al cuello por cuenta propia, quién mejor que yo para decidir que lo absurdo vale la pena, quién mejor que yo para no juzgarme cruelmente, quién mejor que yo para decidir a la ligera.


Una decisión sencillamente ha dado un vuelco total, siempre me he llenado la boca diciendo cuan madura y decidida soy, la verdad sólo soy una niña aterrada que ha perdido temporalmente su brújula, y no es la primera vez que lo hago, pero es la primera vez que lo admito.


A estas alturas no sé cuál es mi dirección, mucho menos el código postal del lugar donde vivo, hace años que no tengo un teléfono fijo al que me puedan llamar, pronto cambiará eso.


¿Qué si estoy segura?, la verdad ¿cuándo lo he estado?, sólo sé que ya el cambio no me da miedo, me dan miedo mil cosas pero el cambio no es una de ellas, sin duda es hora de madurar por cuenta propia, no de madurar a los golpes, es hora de asumir consecuencias y responsabilidades.


Ha llegado la hora de crecer, debo volver.

lunes, junio 23, 2008


Ni una palabra, ni una mirada. El ruido del teléfono me perturba, me perturban las llamadas, me perturba la incesante insistencia, me perturba remover los cimientos de algo que no existe, que nunca existió, que sólo se vislumbró en la remota distancia. Ni promesas, ni formalidades, no quiero saber de planes, ni que me incluyan en ellos, quiero casualidad, no quiero una permanencia que no necesito, quiero borrar la existencia de recuerdos inservibles, que nunca ayudan en nada, quiero borrar las sombras que dejaste, no quiero tus huellas en mi vida. Sólo quiero respirar.


viernes, junio 20, 2008

Que de sarcasmo y amor se trata este cuento

Enclaustrada en mi burbuja de sarcasmo, nunca me he cansado de reírme del amor, de criticar esa felicidad absurda y sus cursilerías. Salgo a la calle sola, atónita los veo a todos en pares, por un lado los noviecitos en una plaza del centro con sus extrañas costumbres, por otro, los esposos peleando en medio de un tráfico estacionado, hasta las palomas en el parque viven en eternas orgías, veo también flores que crecen en par, en fin todos en compañía.

Así veo como prospera el comercio de las flores, hasta los claveles para muertos causan un estúpido brillo en los ojos; aumentan las ventas de peluches, no termino de entender esa fascinación por los osos de felpa, objetos inanimados e impersonales; qué decir de las tarjetitas, los mensajitos más empalagosos posibles con el típico atardecer de fondo, a alguien le deben gustar, total el amor es ciego y se alimenta de mal gusto.

En las aceras todos caminan de la mano, hacen malabares para sostener lonchera, cartera y carpeta sólo con un brazo, todo para así poder caminar dulce y primaveralmente de la mano del mamarracho de novio que espera a la salida del trabajo, seguramente desempleado, mientras yo observo el espectáculo con ambas manos en los bolsillos.

Siempre me he quejado de las rimas, alteran mis nervios, que si el color de tu pelo brilla como el cielo y eres hermosa cual una rosa, frases gastadas, copias de tarjetas, ni siquiera plagios de buenos autores, cartas de amor copiadas de otras cartas de amor y versos que hablan de alfileres, la inmensidad del mar y de la intensidad de una mirada.

Y aún peor, los días cercanos al 14 de febrero, todo se multiplica por cien, globos, peluches y flores por doquier, y por supuesto la desesperación de conseguir un novio para esa fecha para no terminar siendo un “loser” solo en casa esa noche, como si los novios los vendieran en un almacén de supermercado.

Nunca he soñado con una “media naranja” y la idea me suena hasta escalofriante, no imagino mi vida con un ….¿príncipe azul?, ¡No!...como si todo el camino en la vida estuviese planeado por terceros y no por nosotros, que complicado porque la perfección no existe y en mi imperfección lo corroboro.

Es más, cuando de niña jugaba con mis primos a la casita, todas las niñas querían ser la esposa hogareña, soñaban con un traje de novia y cenas románticas, a mi no me importaba ser la divorciada, siempre sacan la mejor parte.

Y sé que esto puede sonar fuera de tono pero aún ante eso y ante mi irreverente perspectiva de la vida, creo que…….. ni se cómo, ni se cuándo, pero es hora de confesarlo… me he enamorado, soy enamorada absoluta de eso que llaman amor.

En un principio la idea me pareció aterradora la idea, la sola idea de enamorarme, es que no creo en las tonterías, ni en los suspiros sin razón, pero he soñado, he sonreído, he pensado más de la cuenta.

Me confieso enamorada de tus defectos, atónita con lo que siento y no tan rebelde ante la causa, confieso que no te soñaba y ahora te sueño, confieso que me desvalijaste mi vida, confieso que un final feliz ya no me suena tan cursi.


miércoles, junio 18, 2008

Que te veo...

Que te veo y pienso en levantarme muy temprano en la mañana a preparar un desayuno, en soñar en lo imposible, en creer lo que no existe. Que te veo en la distancia, que estás aunque no te veo. A lo lejos percibo tu olor, cierro los ojos, respiro el aire, suspiro, no miro a mi alrededor, sólo espero que el olfato no me engañe, no te veo, pero aún estás… Que te veo en la distancia planeando, pensando, escribiendo, soñando, hablando como tanto te gusta, te veo crecer y me veo caer. Cuanto te extraño, cuanto extraño mis ilusos planes. Se feliz mientras te veo en la distancia.

martes, junio 17, 2008

Despertar



Me gusta el sonido del tráfico al despertar, las cornetas incesantes compitiendo por gritar más fuerte, mis piernas corriendo 19 pisos a causa de un ascensor averiado, la espontaneidad del agua y el sol inclemente, me gusta la desesperación de la gente ante mi mirada calmada y mi alma ansiosa, así veo la ciudad salir de su reposo, huir de la penumbra y jugar a asfixiarse con el humo, ¿no es hermosa? no, sólo es intensa. Por absurdo que parezca me gusta caminar por las calles del centro, ocho cuadras diarias que recorro en cámara lenta, allí no sólo los carros atropellan, lo hacen los transeúntes, las miradas hostiles y el tiempo que corre velozmente, a un lado estoy yo, sólo me deslizo, observo al que corre, al que no tiene dinero, al que con esperanza lee el periódico, al que mira con desprecio a aquellos que están fuera de su burbuja de aire acondicionado, al que limpia con su corbata rastros del desayuno, todo es mágico, ellos no lo notan, pero que iguales se ven a las 8 am de un jueves de febrero.